Cienfuegos ¡No ignores los asuntos del Espíritu! Parte I

En el libro de los Hechos 19:1-8 se relata la historia de un grupo de creyentes que, en la ciudad de Éfeso, desconocían de la existencia del Espíritu Santo. Ellos estaban incompletos en la fe de Jesucristo porque ignoraban los asuntos espirituales. También en este siglo XXI muchas congregaciones se encuentran en la misma condición. Su rechazo al mover del Espíritu se ha convertido en algo común al no entender importantes verdades de la Biblia.

Muchas de las personas que asisten hoy a las reuniones de la Iglesia están llenas de un conocimiento natural acerca de Dios, y de este Camino de Salvación, pero son incapaces de entender los asuntos espirituales (1Co 2:14), porque su amor a la tradición de los hombres es más fuerte que el amor a la instrucción de Dios (Mt 15:8-9). ¡Qué triste cuando una ciudad o nación ignora las cosas del Espíritu! Asombra ver cómo muchos rechazan al único Espíritu que da vida y que dimensiona al ciudadano del reino al ministerio sobrenatural.

Impartir el Espíritu Santo es que la Iglesia necesita para avanzar el Reino de Dios (Hch 1:8; 2:1-4; 10:44-46; 19:6). Donde Él no gobierna lo que avanza es la religión, la tradición de los hombres y el reino de las tinieblas. El Reino de Yeshua es el mensaje apostólico de la Iglesia y la esencia de ese reino es el poder sobrenatural (1Co 4:20). Demostrar el Reino con el Espíritu y con poder (1Co 2:1-5) es una tarea que le corresponde a todos los ciudadanos del mismo. Debemos ministrar a todas las personas posibles y usar todas las formas posibles. Ananías, siendo solo un creyente, ministró e impartió el Espíritu a otro creyente que a la postre sería uno de los más grandes apóstoles de la historia (Hch 9:10-19).

El rey Yeshua nos enseñó la necesidad de que el Espíritu viniera sobre la Iglesia (Jn 16:7) y el apóstol Pablo nos alertó que no debemos ignorar los asuntos de ese Espíritu (1Co 12:1). Al vivir, andar y ser gobernados por el Espíritu, naturalmente se manifestará en nosotros Su fruto (Gal 5:22-23) y ministraremos a otros a través de los dones (habilidades sobrenaturales) que Él nos da (Rm 12:6-8) (1Co 12). Para recibir el Espíritu toda persona debe arrepentirse de sus malos caminos y confiar en el Mesías (Hch 3:19) (Gál 3:2), pues, es Yeshua quien bautiza con el Espíritu Santo (Mt 3:11) (Hch 2:33).

Cienfuegos ¡No ignores los asuntos del Espíritu! Parte II

El derramamiento del Espíritu Santo tiene señales visibles que el hombre natural no puede interpretar, por eso las rechaza y las critica (1Co 2:12-14). Entre éstas se encuentran: el hablar e interpretar otro idioma no aprendido de manera natural (Hch 2:4), profetizar eventos futuros (Hch 19:6), caer en trance (Nm 24:4), tener visiones y sueños (Joel 2:28). En ocasiones también se percibe vapor de humo en el lugar, olores aromáticos, sensaciones de fuego en el cuerpo (Hch 2:19) y temblores en los huesos (Jer 23:9). Las compunciones del corazón (Hch 2:37) para arrepentimiento o manifestaciones de gozo y risa (Sal 16:11) son también experiencias que se viven en un mover del Espíritu Santo.

La lista es más extensa y se podría escribir un libro al contar las múltiples experiencias que se pueden tener en un encuentro sobrenatural con Dios, pero no es el objetivo numerarlas todas. Lo que sí es importante es que cada creyente y lector entienda que, el Padre celestial gobierna un reino superior, inconmovible (Heb 12:28), sobrenatural (Jn 18:36) y que nosotros vivimos en un mundo natural muy influenciado por el pensamiento griego, por el intelectualismo y por una cultura anti “reino de Dios” y pro “religión de hombres”. Además, el hombre actual tiende a evaluar todo suceso según el método científico de René Descartes, aún las cosas espirituales.

Cuando el poder del reino sobrenatural se encuentra con esos “mundos” el hombre natural percibe las manifestaciones del Espíritu y la liberación de demonios como cosas “extrañas” a la razón, pero que no son extrañas a la gente de fe. La razón tiene límites, pero para el que cree todo le es posible, porque en el ámbito de la fe existen posibilidades que no existen en el ámbito de la razón. Si con el derramamiento del Espíritu Santo en la tierra se ven manifestaciones “extrañas” a la razón, espere llegar al trono de Dios donde se verán cosas aún mas “raras” como: seres con caras de diferentes animales (Ez 1:10), seres con ojos por dentro y por fuera de su cuerpo (Ap 4:8), seres con varios pares de alas en su espalda (Ez 1:6), y un trono de donde salen gritos, relámpagos y truenos (Ap 4:5), solo por mencionar algunas cosas sobrenaturales.

Amado lector, usted está llamado a romper toda tradición y toda enseñanza negativa que las religiones de este mundo hayan introducido en su espíritu, no a rechazar al Espíritu Santo, las manifestaciones de Su movimiento y los diseños eternos del reino. Eres ciudadano de un reino inconmovible y no cliente de una religión vacía y sin vida. El Señor te ha escogido para anunciar las buenas noticias de Su gobierno demostrando que existe un poder sobrenatural que es dado por el glorioso Espíritu de Dios. Él es quien le ayudará a avanzar el Reino de Dios en esta tierra. Usted solo sea obediente y deje que Él guíe su vida, los resultados serán asombrosos.


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