Las buenas noticias del reino de los cielos tienen un carácter gubernamental. Son noticias de gobierno que afectan a todos, especialmente a la iglesia. Dentro de las buenas noticias podemos mencionar que, el Mesías apareció, entre otras cosas, para deshacer (desmembrar, desmenuzar) las obras del adversario. (1Jn 3:8) (Col 2:13-15) (Heb 2:14-15).
Podemos describir la aplastante victoria de Jesucristo sobre el reino de las tinieblas entendiendo el significado de las palabras escritas por el apóstol Pablo. Cristo anuló (canceló, borró, quitó) las acusaciones del enemigo sobre la iglesia (Col 2:14). También, despojó (desarmar) al adversario de las armas en las que confiaba (Col 2:15) (Lc 11:21:22). Humilló (causar vergüenza) a los diablos de manera pública (Col 2:15), triunfó (vencer, hacer prisionero) sobre ellos en la cruz y destruyó (abolir, hacer ineficaz, reducir a la impotencia) completamente su imperio de muerte (Heb 2:14-15).
El adversario y su ejército fueron, por el Mesías resucitado, atados, desarmados, destruidos, destronados y humillados. Ellos están, jurídicamente hablando, ilegales y sin autoridad. En cambio, la iglesia tiene autoridad, delegada por el Señor, para hollar serpientes y escorpiones y nada le dañará (Lc 10:18).
Podemos decir categóricamente, citando a un apóstol de nuestra generación, que la victoria de Jesucristo sobre los diablos fue total (completa), irrevocable (nada se puede hacer) y permanente (para siempre).
(Col 1:13 [DHH]) Dios nos libró del poder de las tinieblas y nos llevó al reino de su amado Hijo
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