La Palabra
Si usted ha entrado en pacto con Jesucristo Dios le ha dado armas espirituales para pelear la buena batalla de la fe y militar la carrera apostólica. Una de ellas es la conocida espada del Espíritu, que es la palabra particular (rhema) de Dios (Ef 6:17).
Toda la Escritura constituye el Logos (la palabra escrita), y a partir de ella es que brota el rhema de Dios. Esta comunicación especial de Dios es la palabra específica que le es dada para la tarea que está desempeñando por el Espíritu, o para alguna situación específica que esté viviendo (Lc 2:26). Ella tiene el poder de impartirle vida y fe, como ninguna otra cosa puede hacerlo, pues no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra (rhema) que sale de la boca de Dios (Mt 4:4).
Además, se sabe que la fe es por el oír la palabra (rhema, específica, particular) de Dios. (Ro 10:17) Cuando usted ha recibido una palabra particular y específica sobre algún asunto es posible que el adversario le levante oposición, enfermedad o división a causa de estas palabras dadas a su vida. El objetivo del enemigo es hurtar o destruir la palabra impartida en usted y así abortar la vida, el diseño o la fe que ésta trasmitió a su persona.
La Oración
Otra arma poderosa son las oraciones, pues son el medio para hacer la guerra espiritual y para combatir a sus enemigos externos (los espíritus y huestes de maldad) y también los internos (lo que le contamina como persona). (Mt 15:11; 1Ti 4:16; Mt 26:41).
Las oraciones le conectan con el único Dios Verdadero (1Co 8:5-6). Usted, como miembro del Cuerpo de Cristo, debe orar en todo tiempo, velando con
perseverancia y poniendo en práctica todos los tipos de oraciones que le
muestra la Escritura (Ef 6:18-19; 1Ti 2:1). Es su responsabilidad elevar su
nivel de oración personal, apoyar la oración corporativa (cómo congregación), y que sean conocidas sus peticiones delante del Padre (Fil 4:6-7). Él le ayudará a llevar sus cargas, especialmente en el momento de pelear sus batallas.
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