Otro problema que produce esterilidad en la mujer es que sus células sexuales son defectuosas, y por ello no tienen la capacidad de reproducirse. De igual manera pasa con muchos ministerios e iglesias, la semilla (palabra) que fue sembrada y el patrón al que fueron expuestos las personas, fue defectuoso y no tiene la vida ni la capacidad de reproducción en ellos. El apóstol Pablo le decía a Timoteo: “Sigue el modelo de la sana enseñanza que de mí has recibido, y vive en la fe y el amor que tenemos gracias a Cristo Jesús. Con la ayuda del Espíritu Santo que vive en nosotros, cuida de la buena doctrina que se te ha encomendado. ¿Por qué el apóstol decía esto?
Porque hay muchas corrientes y movimientos que hablan de otro evangelio, otro Salvador y otro Espíritu. Y el apóstol Pablo fue claro cuando les escribió a los gálatas: “No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gá 1.6-8).
Una de las razones más sencillas de por qué una mujer no puede embarazarse es porque no tiene intimidad con su esposo. De la misma manera podemos decir que hoy, muchos ministros sirven a Dios como los hijos de Elí: ni conocen a Dios, por experiencia, ni han escuchado Su voz. Ellos no hacen el tiempo para intimar con su Padre, con su fuente de vida. Ellos no pasan tiempo de calidad con su Señor y amado debemos estar claro de algo: a todo lo que amamos le dedicamos tiempo. Necesitamos volver allí, donde quizás un día estuvimos, en amores e intimidad con Él.
El mismo Señor le dice a una de sus amadas congregaciones: “Yo sé todo lo que haces; conozco tu duro trabajo y tu constancia, y sé que no puedes soportar a los malos. También sé que has puesto a prueba a los que dicen ser apóstoles y no lo son, y has descubierto que son mentirosos. Has sido constante, y has sufrido mucho por mi causa, sin cansarte. Pero tengo una cosa contra ti: que ya no tienes el mismo amor que al principio.
Por eso, recuerda de dónde has caído, vuélvete a Dios y haz otra vez lo que hacías al principio. Si no, iré a ti y quitaré tu candelabro de su lugar, a menos que te vuelvas a Dios”. Intimar con el Esposo es necesario. Toda obra buena y duradera en el reino nace de una correcta relación de amor y obediencia con el Señor, no del orgullo o de motivaciones egoístas.
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