Para retener las bendiciones de reino hay que mantener la fe a toda costa, (mantenernos creyendo lo que recibimos) y no dudar de ese bien espiritual o físico alcanzado. La Escritura dice que el justo vivirá por fe; y si retrocede, no agradará al Señor. Nosotros no vamos a retroceder en fe para perdición del alma y mucho menos para que se vaya de nuestras manos lo que hemos recibido del cielo. En cambio, vamos a mantener la fe para preservar la vida y las bendiciones del reino (Heb 10:38-39).
Retener estas bendiciones tiene que ver también con nuestra relación con el pecado. La Escritura nos habla de una paralitico que fue sanado. Hacía casi cuatro décadas que él estaba en esa condición. Luego el Señor lo halla en el templo y le dice: “Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor”. De esta forma el Salvador nos hace entender que el pecado le abre la puerta nuevamente a la enfermedad y a los demonios (Mt 12:43-45).
La frase del Mesías hacia aquel hombre sanado fue de advertencia, para que no le viniera “algo peor” que aquella parálisis que había vivido. El pecado puede rebobinar la condición de una persona después de recibir milagros, sanidades y liberación, pues les da legalidad a las tinieblas para que afecten nuevamente.
Si deseamos retener las bendiciones del reino debemos vivir llenos de la Palabra de Dios y en obediencia a ella. La Escritura tiene el poder sobrenatural de alimentarnos espiritualmente y sobreedificarnos en la fe. Mantener una vida de oración también es de vital importancia pues nos ayuda a velar para no caer en las diferentes tentaciones que se presentan.
No dejar de congregarnos ayuda mucho pues nos mantiene conectados con el movimiento del Espíritu y con el Cuerpo de Cristo. Así podemos pedir ayuda y recibir ministración de otros para mantener lo que hemos recibido. Aprender a retener las bendiciones del reino es necesario, es una señal de madurez y de equilibrio espiritual. Para ello es importante vivir un estilo de vida perdonador, porque los tropiezos y las ofensas pueden venir de continuo.
Creo también que se debe elegir bien qué consume nuestra mente. Si no velamos por esto nos veremos atacados y bombardeados a través de las redes sociales o la televisión. Llevar todo pensamiento a la obediencia a Cristo es clave para retener las bendiciones recibidas por el Espíritu de Dios.
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